Junio 29, 2009
Brasil despierta de una pesadilla de 45 minutos y le arrebata a Estados Unidos la Copa Confederaciones
La espectacular remontada de la selección brasileña en la segunda parte de la final (2-3) le dio el título de la Copa Confederaciones, en un partido en el que llevó la iniciativa, pero tuvo que sufrir mucho para truncar el sueño de los estadunidenses.
Los dos goles logrados por Estados Unidos en la primera parte, con un futbol muy similar al que desarrollaron ante España, hicieron pensar en la sorpresa y en que Estados Unidos iba a coronarse. Pero Brasil recuperó el nivel de juego de sus mejores momentos.
Estados Unidos, muy organizada en la defensa, con un centro del campo que realizaba la transición con rapidez y con mucha velocidad en ataque, supo aprovechar las pocas ocasiones de que dispuso para marcharse al descanso con dos sorprendentes goles de ventaja.
En la primera aproximación del equipo estadunidense a la portería de Julio César, un pase de Spector fue rematado por Dempsey con el gemelo, pero el balón entró y puso el 1-0 en el marcador.
Mediado este primer periodo, un excepcional contragolpe entre Davies y Donovan fue resuelto con mucha calidad por el cerebro del equipo de Estados Unidos, que puso el 2-0 en el tanteador.
El cuarto de hora final del primer periodo fue de un dominio todavía más insistente de Brasil, que tuvo su mejor opción en un lanzamiento de Andre Santos que neutralizó a un muy inspirado Howard. Llegaron algunas otras ocasiones para Brasil antes del descanso, pero sin que se moviera el marcador y con las expectativas de victoria intactas para el conjunto de Estados Unidos.
La primera mitad había acabado de la mejor manera posible para el conjunto estadunidense. La segunda lo hizo como querían los brasileños, ya que a los 40 segundos de juego, Luis Fabiano marcó para su equipo.
El partido cobró una gran intensidad tras ese gol, pues los brasileños empezaron a creer en la remontada ante un rival que se mantenía muy sólido en la defensa, pero que no tenía la misma salida que en el primer periodo.
Kaká remató de cabeza (m 61) un balón que pudo entrar en la portería de Howard, pero éste sacó la pelota que dio en el larguero, antes de que la atrapara definitivamente. Los jugadores de Brasil reclamaron el gol que no fue marcado.
Cuando cada vez era mayor el dominio de Brasil y más esporádicas las acciones ofensivas de Estados Unidos, el seleccionador brasileño, Dunga, optó por dar entrada a Dani Alves y Elano, lo que dio más poder ofensivo a su equipo.
El partido era cada vez más de ida y vuelta, aunque los ataques de Brasil eran más elaborados y los de Estados Unidos se basaban en salidas aisladas a la contra casi siempre muy pocos efectivos.
En uno de esos ataques de los brasileños, una excelente penetración por la izquierda de Kaká acabó con el tanto del empate, logrado de cabeza por Luis Fabiano y que puso a los estadunidenses contra las cuerdas.
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