Thursday, April 25, 2013

Real Madrid sin la Decima

El Madrid ha jugado tres partidos contra el Dortmund, ha perdido dos y empatado uno. El balance de goles es de 8 a 4 a favor de los alemanes. Ante la perplejidad general, el último argumento consiste en invocar las remontadas legendarias de los 80. El Madrid no vislumbra mejor salida que apelar a los mitos, al arrebato de los ídolos de vocación amateur. Sucede que ahora esta empresa resulta experimental porque en los últimos 30 años las condiciones han cambiado: ni la cantera sigue nutriendo al equipo, ni el entrenador es un actor secundario, ni en el vestuario mandan los españoles. Por añadir diferencias notables, aquel Madrid de las remontadas no renunciaba a la Liga en enero.
La derrota del Madrid en Dortmund (4-1) es histórica. En los últimos 25 años el Madrid solo sufrió goleadas similares en fases eliminatorias en tres oportunidades. Contra el Liverpool en 2009 (4-0), contra el PSG en 1993 (4-1) y contra el Milan en 1989 (5-0). Nunca las remontó. Para equiparar esta situación a las epopeyas míticas hay que retroceder hasta 1985, cuando el Madrid perdió 5-1 ante el Borussia Mönchengladbach. Entonces sí dio la vuelta a la situación. Los líderes capitanes eran Camacho, Juanito y Santillana, y nadie se atrevía a discutirlos. En el banquillo, el símbolo de aquellas remontadas era gente como Luis Molowny, símbolo de un modelo social y deportivo que, hasta hace dos días, parecía superado.
En el descanso del Wesfalenstadion, Mourinho entró al vestuario convencido de que a su equipo le bastaría con gestionar con orden el 1-1 para enfilar la final de Wembley. El mensaje que trasladó no surtió efecto y, aunque después acusó a los jugadores de reiterados errores, por encima de las contingencias del juego prevaleció la sensación de que la eliminatoria eligió a sus propios protagonistas. Donde la fama anunciaba a Cristiano apareció Lewandowski; y en el puesto de estratega genial y líder carismático no destacó Mourinho sino Jürgen Klopp.
Cada decisión que ha tomado Florentino Pérez en los últimos cuatro años ha sido condicionada por el objetivo primordial de conquistar la Champions. Desde la llegada de Mourinho ha invertido 180 millones en fichajes. Este empeño ha servido al club para ganar tiempo apelando a la unidad del madridismo en torno a la controvertida figura de Mourinho, como si el portugués fuese la única vía posible hacia la reconquista de la hegemonía. Esta estrategia conduce al estrecho callejón de la última carta. Si el próximo martes el Madrid no consigue revertir el 4-1 el club se encontrará con que el tormentoso ciclo del entrenador puede caducar sin haber llegado nunca a tomar forma. Sin haber logrado una victoria clara sobre ninguno de los grandes equipos de Europa en la Champions. Con la plantilla fragmentada y la afición dividida. Con el capitán, Casillas, hasta hace poco un referente intachable del madridismo, seriamente cuestionado. Con las renovaciones pendientes de CR y Alonso, dos de los pilares del equipo, reacios a mostrar su voluntad de prolongar su estancia.